La asertividad como herramienta organizacional

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La asertividad como herramienta organizacional

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Una persona con mando que no sabe expresarse, y presionada a cumplir metas, es una bomba de tiempo que afecta el ambiente laboral y el compromiso de sus subordinados con la organización. Bajo esas condiciones, el trabajo no tarda en convertirse en un centro de generación de insatisfacciones, constante estrés y altercados a nivel profesional.
Una persona con mando que no sabe expresarse, y presionada a cumplir metas, es una bomba de tiempo que afecta el ambiente laboral y el compromiso de sus subordinados con la organización. Bajo esas condiciones, el trabajo no tarda en convertirse en un centro de generación de insatisfacciones, constante estrés y altercados a nivel profesional. 

Frente a ese escenario, los procesos de comunicación profesional son absolutamente decisivos para que algo coyuntural y fácil de resolver no se convierta en una situación totalmente fuera de control, y en el que la primera herramienta de solución a utilizar debería ser la comunicación asertiva. 

Entendamos por asertividad la conducta mediante la cual las personas transmiten su sentir, sus pensamientos o pareceres hacia los demás, de manera equilibrada, clara y congruente, generando un espacio para la retroalimentación comunicacional.

El ser asertivo es un comportamiento y una cualidad que no todos poseen, por lo que debe procurarse y fomentarse para que se convierta en un hábito en la organización; más aun cuando nos encontramos ante personas que por primera vez tienen subordinados a su cargo, o ante aquellos que están acostumbrados a ser jefes y no líderes. 

Precisamente, de manera errada se cree que la comunicación asertiva es exclusiva de los jefes hacia los subordinados, cuando en realidad debe ser una práctica grupal y un estilo de comunicación cotidiano entre todos los cargos, jerarquías y niveles de la organización. 
 
El expresar de forma libre y coherente los puntos de vista contribuye de forma positiva al clima organizacional, al compromiso corporativo y hacen del trabajo una grata rutina y no una pesada carga que se quiere evitar. 

La palabra clave 

El eje sobre el cual gira cualquier conversación o comunicación asertiva es el respeto. Sin él, los contenidos pueden dejarse llevar por el estado emocional en el que se encuentren los interlocutores y los resultados pudieran –inclusive- derivar en conflictos o en consecuencias no deseadas. 

La asertividad es un estilo de comunicación pero sobre todo es una estrategia fundamental en las relaciones personales y por ende en las organizacionales. Dar el paso hacia la asertividad implica dejar atrás la pasividad, ya sea como protagonistas o como espectadores de situaciones dañinas para el ambiente laboral, profesional o personal. 

El respeto dentro del marco de la asertividad implica aceptar las ideas o propuestas del otro, aunque no se esté de acuerdo con ellas. No es validar los contenidos que se están discutiendo, es validar a la persona que está exponiendo sus puntos de vista y generar un entorno en el que se valide -también- nuestra posición. Solo en esa coyuntura de validación y respeto mutuo es que se podrán generar avances en el desarrollo personal, del equipo y de la organización. 

Pese a su necesidad, la práctica de la asertividad como habilidad comunicacional y como habilidad directiva no es común en las organizaciones peruanas, por lo que se convierte en un reto para aquellas que quieran destacarse, no solo como exitosas a nivel externo, sino como responsables a nivel interno.

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