Una sociedad digital: más que computadoras

Administrator
Una sociedad digital: más que computadoras
Una sociedad digital: más que computadoras

Una sociedad digital: más que computadoras

260 Visitas


Así como tener elecciones no nos convierte automáticamente en una democracia, tener computadoras no nos hace una sociedad digital. Para que ambas cosas ocurran deben producirse condiciones que van más allá de la existencia material de un ánfora, en un caso, o del acceso a tecnologías, en otro.
Así como tener elecciones no nos convierte automáticamente en una democracia, tener computadoras no nos hace una sociedad digital. Para que ambas cosas ocurran deben producirse condiciones que van más allá de la existencia material de un ánfora, en un caso, o del acceso a tecnologías, en otro. Estos artilugios son la punta del iceberg, lo que se ve en la foto y genera entusiasmo, pero el fondo y lo sustantivo son, primero, el sentido que queramos imprimirle a esta “nueva sociedad”, y, segundo, ciudadanos competentes. Sin ellos, nada. 

Nacer en un Estado brinda una ciudadanía, sí, pero es el ejercicio de derechos y obligaciones lo que en términos reales activa esa condición. Igualmente, los ciudadanos digitales tampoco son aquellos habitantes de un país, provistos de laptops o conectados a internet. Son quienes reúnen competencias suficientes para comprender, consumir, seleccionar, criticar, expresar, crear y producir información en entornos físicos y virtuales, que es por donde fluye hoy el conocimiento y donde se configura esa nueva ciudadanía. Se reclaman, entonces, competencias digitales para una sociedad digital. 

La creación de estas condiciones en una sociedad debe ser liderada por algún actor autorizado: la empresa privada, el gobierno o la academia; idealmente por todos, como producto de una estrategia organizada. La falta de liderazgo causa ineficacia de recursos para un país, pues lo que se haga en y para un sector particular, puede no funcionar para otro, haciéndolo intransferible, difícil de escalar e incluso invisible. La estrategia digital del Perú, en este sentido, es poco conocida. Existen instancias, comisiones, grupos de trabajo, pero poco se ha escuchado decir al Ejecutivo en los últimos años sobre algún plan para ubicar el Perú a la par de países mejor desarrollados en esta materia. 

Lo anterior preocupa si miramos reportes como Future Work Skills 2020, presentado ya el 2011 por el Instituto para el Futuro. Allí se insiste en las tendencias que ya definen nuevos escenarios para el trabajo y la competitividad de un país: Desde una población que se hace cada vez más longeva hasta ciudadanos hiperconectados a través de nuevos y poderosos dispositivos móviles, capaces de almacenar y procesar mucha información. La automatización de la mayoría de procesos operativos supone la pérdida de puestos de trabajo. Y el hecho de que existan cada vez más inteligencia en los dispositivos no significa que los ciudadanos nos resignemos a perderla. 

Si bien existen en el Perú proyectos para dotar al territorio de una infraestructura de telecomunicaciones que garantice la conectividad (el desarrollo de la red dorsal de fibra óptica, por ejemplo) o un nuevo currículo para la educación básica que incorpora el componente tecnológico, se espera del próximo gobierno un liderazgo claro que articular estas iniciativas. De lo contrario ampliaremos la brecha de capacidades entre los competentes e incompetentes digitales, y seguiremos siendo, a lo más, entusiastas dependientes de tecnologías hechas por otros e ingenuos demócratas despertados solo para votar cada cinco años.

Suscríbete






Comentarios: